La Asociación Africanista Manuel Iradier (AAMI) apoya un proyecto en el Congo para ayudar a parte de los 250.000 refugiados huidos de la escalada de violencia de Burundi

Desde marzo de 2015 casi doscientos mil burundeses se han visto forzados a dejar sus hogares y desplazarse para buscar refugio en países vecinos como Tanzania, Ruanda, Zambia, Uganda y el Congo desde que la Corte Constitucional burundesa aceptara la tercera candidatura por parte del presidente del país para seguir en el cargo, de forma que violaba el acuerdo de Arusha, firmado en el año 2000.

Financiado por la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo, la “AAMI”, junto con su socio local “Pax Christi Uvira”, iniciaron el mes de noviembre, un proyecto enfocado a cubrir las necesidades de los 13.396 burundeses refugiados que residen dentro y fuera del campamento de Lusenda, en el territorio de Fizi (República Democrática del Congo).

Su labor estará enfocada a la distribución de víveres de primera necesidad y productos no alimenticios para los refugiados que no cuentan con el apoyo de los Organismos Humanitarios Internacionales y que están fuera del campo instalado temporalmente en la misma zona. Por otro lado, estas personas participarán en sesiones de sensibilización sobre: VIH/SIDA, manejo de conflictos, condición de persona refugiada, igualdad de género, lucha contra la violencia sexual, los Derechos Humanos y los derechos de los congoleños.

La población vive una situación de extrema vulnerabilidad al haber abandonado su país de forma repentina, recorriendo cientos de kilómetros, en ocasiones durmiendo a la intemperie y transportando sus escasos bienes personales bajo un contexto de miedo, frustración y desconcierto ante su futuro próximo y el de sus familias.

Según la Agencia de las Naciones Unidas para el refugiado (UNHCR), el número de personas procedentes de Burundi continúa aumentando, como consecuencia de la inestabilidad que se mantiene en el país africano.

En abril de 2015 en la capital, Bujumbura, comenzaban las revueltas populares y de partidos de la oposición al gobierno. En ese mismo mes, el vicepresidente y algunos miembros de la Corte Constitucional Burundesa dimitieron y huyeron del país, denunciando presiones y amenazas de muerte para validar la candidatura de Pierre Nkurunziza. Días más tarde se produjo un golpe de estado acompañado de asesinatos, secuestros y detenciones arbitrarias.

Bajo este clima de inseguridad se celebraron las elecciones, que ningún país ha declarado válidas. La victoria del candidato del CNDD-FDD, Pierre Nkurunziza, con un 69,41% de los votos no contribuyó a rebajar la tensión en las calles de la capital, donde continúan los altercados y muy pocas personas han podido volver a sus rutinas y empleos; los niños y niñas abandonan la escuela y muchos proyectos sociales han suspendido sus actividades.

En este escenario cada vez hay más desplazamientos masivos de personas hacia otras zonas más seguras.

Según las últimas estadísticas de las que dispone el ACNUR, 250.473 personas refugiadas de Burundi han sido registradas en la República Democrática del Congo (21.186); Ruanda (73.926); Tanzania (131.834); Uganda (22.330) y Zambia (1.197) desde principios de abril del pasado año, cuando el presidente Pierre Nkurunziza anunció sus planes de postularse para un tercer mandato, que posteriormente obtuvo.

En lo que va de año han llegado a la República Democrática del Congo unos 1.700 refugiados frente a los 2.051 que llegaron en octubre del pasado año; no obstante el flujo sigue siendo constante. Muchos viven en zonas rurales pobres, en las que las condiciones de vida son duras, y dos tercios aproximadamente (14.772) se han refugiado en el campamento de Lusenda, que está llegando al límite de su capacidad (18.000).

La localidad de Lusenda, donde se desarrolla el proyecto, se encuentra delimitado en la agrupación territorial Tanganica Norte y Balala. Tiene una superficie de 2.100 km² y cuenta con una población aproximada de 12.675 habitantes. Una densidad de población de 6 habitantes por km². Las actividades económicas se centran en la agricultura, la pesca, la ganadería bovina y el pequeño comercio informal.

En este contexto, se ubica el trabajo de Pax Christi Uvira, socio local de la AAMI, que cubre los territorios de Uvira, Fizi, Mwenga y el grupo de Kamanyola en el territorio de Walungu, en total unos 36.000km²; territorios en los que la AAMI apoya desde el 2007 diversos proyectos en clave de desarrollo local, priorizando a la mujer, como directa beneficiaria de los fondos canalizados de las instituciones públicas vascas, en particular, de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo y de la Diputación Foral de Álava.

Por tal motivo, desde la AAMI hacemos un llamado a la opinión pública a mantenerse informada de las graves violaciones a los DD.HH que están padeciendo miles de personas cada día en el este de la República Democrática del Congo; región en la que actualmente, la AAMI tiene destinada una cooperante como apoyo técnico al equipo de Pax Christi en su proceso de fortalecimiento institucional y logística en su labor humanitaria.

Para más información contactar con la AAMI: 617814567 / africanista@iradier.org

Entrevista Jean Jacques de Pax Christi Uvira (Congo) en el canal VIMEO de la AAMI: https://vimeo.com/145847962

Junta Directiva

AAMI

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